Wikia Cuentos de hadas
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The-Three-Little-Men-in-the-Wood

Ilustración de Anne Anderson.

Los tres hombrecillos del bosque o Los tres duendes en el bosque es un cuento alemán recogido en 1812 por los hermanos Grimm, siendo el número 13 de la colección.

Es en el sistema Aarne-Thompson un cuento del tipo 403B, La novia oscura y la blanca, e incluye un episodio de tipo 480, La chica buena y la chica mala.

El cuento presenta similitudes muy grandes con Las hadas y Hermanito y Hermanita, y el final para las antagonistas es muy parecido al de La pastora de los gansos.

Argumento[]

Una mujer ofreció casarse con un viudo con una hija, diciendo que haría a su hija beber agua y lavarse en agua, mientras que la hija del hombre bebería vino y se lavaría con leche. El hombre dio a su hija una bota con un agujero en ella, y le dijo que la llevara al granero y la llenara con agua; si contuviera el agua, se volvería a casar, y si no, no lo haría. El agua hinchó el cuero y cerró el agujero, y la bota quedó llena hasta el borde.

La mujer mantuvo su promesa un día. El segundo día, las dos chicas bebieron y se lavaron con agua; el tercer día y en adelante, la hijastra bebió y se lavó con agua, mientras que la hija bebió vino y se lavó con leche. Un día de invierno, la madrastra ordenó a su hijastra que llevase un vestido de papel y buscara fresas en el bosque, dándole solamente un pedazo de pan duro para comer.

Mientras, en el bosque, la chica se reunió con tres pequeños hombres. Ella amablemente les pidió permiso para entrar en su casa, petición que aceptaron. En el interior, se sentó junto al fuego y empezó a comer el pan. Los tres duendes dijeron: "¡Dadnos, también!" y así, como tenía un buen corazón, la chica lo hizo. Los duendes le pidieron que barriera las escaleras de atrás, y lo hizo, y - para su gran sorpresa - encontró las fresas que había estado buscando. Los duendes querían premiar a la niña por su bondad, por lo que cada uno de ellos les concedió un don: uno declaró que ella sería más bella cada día, el otro declaró que una pieza de oro caería de su boca cada vez que hablara, y el tercero declaró que un rey se casaría con ella.

La chica volvió a casa, sólo para ser recibida por la envidiosa de su hermanastra, que quería la misma fortuna por sí misma. Su madre, sin embargo, no permitiría a su hija salir al bosque con aquel frío, pero la hija malcriada insistió, por lo que la madre le dio ropa abrigada y buena comida para que llevara con ella. La chica se encontró a los mismos pequeños hombres, pero se negó a compartir su comida y a barrer las escaleras de atrás. Los duendes querían castigarla por su soberbia y uno declaró que iba a ser más fea cada día, el otro declaró que un sapo caería de su boca cada vez que hablara, y el tercero declaró que iba a morir de una muerte miserable.

Un día, la madrastra hierve hilo y se lo dio a su hijastra, ordenándole que cortara un agujero en el hielo en el río y lo enjuagara. Mientras que la hijastra hizo esto, un rey la vio y le preguntó lo que estaba haciendo. "Soy una pobre chica, y estoy aclarando este lino." El rey se sintió admirado con su belleza, por lo que la llevó con él para casarse con ella y convertirla en su reina. Dentro de un año, la joven reina teuvo un hijo. La madrastra mala fue con ella, pero tan pronto como tuvo la oportunidad, ella y su hija echaron a la joven reina por la ventana y calló en un río, y la madrastra puso su propia hija en su lugar. La madrastra le dijo al rey que la reina tenía una fiebre que causó que sapos que cayeran de su boca en lugar de las monedas de oro.

Pero un pato nadó hasta el castillo y preguntó por el rey, los invitados, y el bebé. Un pinche respondió que estaban durmiendo. Cuando el pato oyó esto, se transformó en la reina. Ella fue a amamantar a su bebé, y luego se transformó de nuevo en un pato. Lo hizo por dos noches; en la tercera noche, le dijo al pinche que debía decirle al rey que pivoteara su espada sobre ella tres veces en el umbral. Esto la regresó a su forma humana de nuevo. El rey la escondió hasta el bautizo del bebé, y cuando le preguntó a la madrastra qué se debe hacer con alguien que tiró a otro al agua. La mujer dijo que no merecen nada menos que ser puesto en un barril cerrado llenó de clavos y rodado colina abajo en el agua. El rey declaró que la madrastra y su hija habían declarado su propio destino y fueron ejecutadas de esa manera.

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