Wikia Cuentos de hadas
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Ilustración de Arthur Rackham.

La pastora de los gansos es un cuento alemán de la colección de los hermanos Grimm. ( En alemán: Die Gänsemagd) Fue publicado por primera vez en 1815 como el cuento número 3 en el segundo volumen de la primera edición de Kinder-und Hausmärchen. Desde la segunda edición, publicada en 1819, La pastora de los gansos se ha registrado como el cuento número 89. Es parte en el sistema Aarne-Thompson como un cuento del tipo 533.

Este cuento no debe ser confundido con La pastora de ocas en la fuente. Otro cuento de los hermanos Grimm que no guardan relación más que el hecho de que la heroína sea una princesa que se hace pasar por una pastora de gansos.

Argumento[]

Una nana viuda envía a su hija con su novio en una tierra lejana. Ella la envía con una dama de compañía. El caballo de la princesa, llamado Falada, es mágico y puede hablar. Antes de partir, la reina le da a su hija un pañuelo con tres gotas de su sangre, las cuales funcionarían como un encatamiento que siempre la protegería.

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La princesa bebe del río tras que su sirvienta se negase a ayudarla.  H. J. Ford.

La princesa y su doncella viajan durante un tiempo, entonces la princesa siente sed. Ella le pide a la dama que le busque un poco de agua, pero esta simplemente dice: "... Si quieres agua, consígala usted misma, no quiero ser su sierva por más tiempo" Así que la princesa tiene que bajar de Falala y buscar agua en un arroyo nalgas. Ella se lamenta en voz baja: "¿Qué será de mí?" Las gotas de sangre del pañuelo responden: "¡Ay, ay, si su madre supiera, su amoroso corazón se rompería en dos." Después de un tiempo, la princesa le da sed de nuevo. Así que le pide a su doncella una vez más que le consiga un poco de agua. Pero de nuevo la doncella grosera dice: "No voy a servirle por más tiempo, no importa lo que diga usted o su madre. Si quieres agua, consígala usted misma." La criada obliga a la princesa a beber del río con sus propias manos. Cuando ella se inclina ante el agua, se le cae el pañuelo de su regazo y se aleja flotando.

La criada se aprovecha de esto y ordena a la princesa que se intercambie de ropa con ella, también de caballos. Ella amenaza con matar a la princesa si ella no jura no decir nunca una palabra sobre este cambio de papeles a cualquier ser vivo. Por desgracia, la princesa se ve obligada a jurar ante Dios. La criada luego cabalga sobre Falada, mientras que la princesa tiene que montar detrás de la criada en el otro aballo. En el palacio, la criada se hace pasar por la princesa y a la ahora sierva se le ordenó proteger a los gansos con un niño pequeño llamado Conrad. La falsa novia ordena que Falada sea sacrificado ya que teme que pudiese hablar. La verdadera princesa se entera de esto y pide al matarife que clavase la cabeza de Falada justo por encima de la puerta donde ella pasa con sus gansos todas las mañanas.

A la mañana siguiente la pastora de gansos pasa por debajo de la cabeza de Falada y dice: "Falada, Falada, estás muerto, y toda alegría en mi vida ha huido", y la cabeza de Falada responde "Ay, ay, si su madre supiera, su corazón lleno de amor se rompería en dos". En el prado de gansos, Conrad observa a la princesa peinar su hermoso cabello y desea arrancar uno o dos de sus cabellos de oro. Pero la chica ve esto y dice un encantamiento: "Sopla, sopla, vientecito, y toma el sombrero de Conrad y hazlo correr tras él, y que no vuelva hasta que mi pelo peinado esté." Y el viento se llevó el sombrero, y él no puedo regresar antes de que la chica hubiese acabado su cepillado y trenzando el cabello.

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La pastora de los gansos se dirige a Falada. Ilustración de H. J. Ford

Conrad va enojado ante el rey y declara que no guiará a los gansos con esta chica por más tiempo debido a las cosas extrañas que hace. El rey le dice que lo haga una vez más, y esta vez él los sigue para observarlos. Descubre todo lo que Conrad le ha dicho y esa tarde le pide a la princesa que le contase su historia. Pero ella se niega a decir nada a causa de su juramento. El rey sugiere que podría contar todo a la estufa de hierro. Ella está de acuerdo, se mete en la cocina y cuenta su historia mientras que el rey escucha desde fuera.

Siendo que el rey se convence de que ha dicho la verdad, le regala un vestido y la invita a comer con el resto de la corte, a un lado del príncipe y la falsa novia. Una vez allí le preguntan a esta qué castigo impondría al caso de una mujer cruel que fingiese ser la princesa, a lo que ella dice que la condenaría a ser metida en un barril lleno de clavos y que la haría ser tirada por caballos hasta que muriese. Es entonces que le aplican este castigo a la verdadera impostora.

Después de eso, el príncipe y la princesa se casan y viven felices por muchos, muchos años.

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